Libros prohibidos a lo largo de la historia (hasta el siglo XIX)

La censura literaria ha sido, desde hace siglos, un espejo incómodo de la hipocresía moral y política. A lo largo del tiempo, infinidad de obras han sido perseguidas, mutiladas o directamente prohibidas por desafiar los dogmas de su época. En este artículo —segunda parte de nuestro recorrido sobre los libros prohibidos en la historia— veremos obras que van desde la Edad Media hasta el siglo XIX.

📌 En la tercera parte repasaremos ya los libros prohibidos del siglo XX y XXI.


La Biblia: el libro prohibido más leído del mundo

Aunque resulte paradójico, la Biblia es probablemente el libro más veces censurado de la historia. Durante la Edad Media, la Iglesia católica prohibió traducirla a lenguas vernáculas: debía permanecer en latín, bajo control exclusivo del clero.

El caso de William Tyndale es emblemático: tradujo la Biblia al inglés en el siglo XVI, fue perseguido, estrangulado y quemado en la hoguera en 1536. Su obra, sin embargo, sobrevivió y sirvió de base para versiones posteriores. Un ejemplo claro de cómo “puedes matar al hombre, pero no a su obra”.


Lazarillo de Tormes: la picaresca frente al clero

Publicado en 1554 y de autor anónimo, el Lazarillo de Tormes cayó en el Índice de Libros Prohibidos por su feroz sátira contra el aparato eclesiástico. Es considerado la obra fundacional de la picaresca española y un espejo incómodo del Siglo de Oro.

Su humor ácido y crítica social desnudaban las contradicciones de una España imperial que convivía con la miseria y la corrupción. Muchas ediciones posteriores fueron mutiladas, precisamente para ocultar esa crítica demoledora.


El Decamerón de Boccaccio: erotismo en tiempos de peste

Escrito en 1353, el Decamerón de Giovanni Boccaccio se convirtió en un éxito popular en plena peste negra. La obra, llena de sátiras contra clérigos, monjas y poderosos, abordaba temas de erotismo y libertad que chocaban frontalmente con la moral oficial.

Su función fue también terapéutica: en un contexto de muerte masiva y desesperación, ofrecía a los lectores un escape cargado de humor y picardía.


El Marqués de Sade: libertad hasta la celda

Con obras como La filosofía en el tocador (1795), el Marqués de Sade llevó los ideales de la Revolución Francesa —libertad, igualdad y fraternidad— al extremo. Cuestionó el matrimonio, la Iglesia y la moral sexual de su tiempo, y por ello pasó gran parte de su vida entre rejas.

Sus escritos siguen levantando debates sobre erotismo, libertad de expresión y los límites de la literatura.


Goethe y Las penas del joven Werther: la epidemia romántica

Publicado en 1774, el Werther de Goethe fue censurado en varios países europeos debido al “efecto imitación”: numerosos jóvenes, identificados con el protagonista, acabaron suicidándose tras leer la novela.

La obra simboliza la explosión del romanticismo y el culto a la emoción individual, aunque también desató debates sobre salud mental y responsabilidad literaria.


Dante y la Divina Comedia: infierno prohibido

Escrita en 1320, la Divina Comedia de Dante Alighieri es una obra universal, pero también objeto de censura. Su visión del infierno, purgatorio y paraíso incomodó tanto a la Iglesia como a los poderes políticos de su tiempo.

Durante siglos, instituciones religiosas europeas intentaron limitar su difusión, reacias a que un autor laico ofreciera su propia interpretación del más allá.


Oscar Wilde y El retrato de Dorian Gray

Publicada en 1890, la novela de Oscar Wilde fue mutilada y censurada por su trasfondo homoerótico, inaceptable para la puritana sociedad victoriana.

Más allá de la polémica, Dorian Gray es un retrato mordaz de la hipocresía moral y social de su época, además de un hito de la literatura estética.


Herman Melville y Moby Dick

Hoy considerada un clásico indiscutible, Moby Dick (1851) fue incomprendida en su tiempo y objeto de censura por sus continuas referencias bíblicas y religiosas.

El capitán Ahab y su ballena blanca han quedado como símbolo universal de la lucha del hombre contra su destino, aunque en la época fue vista como una obra “herética” y “excesivamente compleja”.


Flaubert y Madame Bovary

Publicada en 1857, Madame Bovary llevó a su autor, Gustave Flaubert, a juicio acusado de obscenidad. Finalmente fue absuelto, pero la obra ya había sacudido a la sociedad francesa al mostrar la frustración de una mujer atrapada por la hipocresía social.

La novela influyó directamente en La Regenta de Leopoldo Alas “Clarín”, y ambas se han convertido en clásicos imprescindibles sobre la tensión entre sueños individuales y restricciones sociales.


Baudelaire y Las flores del mal

Ese mismo 1857, Charles Baudelaire publicó Las flores del mal. Seis de sus poemas fueron censurados, él multado y amenazado con cárcel. Su obra abordaba la angustia existencial, el aburrimiento burgués y la sensualidad con una libertad intolerable para la época.

Aun así, sus versos marcaron un antes y un después en la poesía moderna.


Tolstói y Ana Karenina

Publicada en 1877, la célebre obra de León Tolstói fue objeto de censura en distintos países por su retrato de la infidelidad y la crisis moral en la Rusia de la época.

La novela mostraba sin tapujos la decadencia social y la opresión de las expectativas románticas, escandalizando a una Europa que no toleraba semejante documento subversivo.


Conclusión: el miedo como motor de la censura

Todas estas obras tienen algo en común: sus autores pagaron con persecución, cárcel o censura el simple hecho de decir verdades incómodas. La censura no se ejerció por amor a la moral, sino por miedo.

Miedo a que los lectores pensaran, reflexionaran y cuestionaran las normas establecidas. Miedo al poder de la palabra escrita.

📖 La literatura no destruye leyes ni gobiernos: lo hacen las personas cuando un libro les hace imaginar otras posibilidades.


👉 En el próximo artículo: los libros prohibidos del siglo XX y XXI. Porque la censura, aunque cambien las formas, nunca desaparece.

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