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Contemporánea · 02/09/2026 · 4 min de lectura

Las primeras novelas de Murakami: ¿obras maestras o aburrimiento puro?

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Murakami vetó estas dos novelas fuera de Japón durante décadas. Hoy las abrimos igual.

En unos minutos te llevas→ El orden correcto para entrar en el universo Murakami
→ Qué obsesiones ya estaban (jazz, gatos, soledad) y cuál faltaba
→ Un veredicto sin tibieza: ni obra maestra ni aburrimiento

Antes del fenómeno global de Tokio Blues, de las colas en las librerías y de las quinielas eternas del Nobel, hubo un chico de veintinueve años que regentaba un club de jazz en Tokio y escribía de madrugada en la mesa de la cocina. De ahí salieron Escucha la canción del viento (1979) y Pinball 1973 (1980): las dos novelas de las que casi nadie habla cuando se habla de Haruki Murakami. Hoy las ponemos bajo la lupa: ¿obras maestras escondidas o solo curiosidades para completistas?


De un partido de béisbol a la mesa de la cocina

La leyenda la ha contado él mismo mil veces: abril de 1978, estadio Jingu, un bateador conecta un doble y Murakami piensa, sin venir a cuento, «yo podría escribir una novela». Esa misma noche empieza. El resultado, Escucha la canción del viento, gana el premio Gunzō para escritores noveles y abre la puerta de todo lo demás. Son las dos primeras piezas de la llamada «trilogía del Rata», que culmina en La caza del carnero salvaje, y durante décadas el propio autor se resistió a que se tradujeran fuera de Japón: las consideraba obras inmaduras. Ahí está la primera pista.

Escucha la canción del viento (1979)

De qué va sin spoilers un verano de 1970 contado en fragmentos: un estudiante sin nombre, su amigo el Rata, el J’s Bar, cervezas, conversaciones que no van a ninguna parte y una chica de nueve dedos.
Lo mejor la ligereza. Capítulos de dos páginas, humor seco y esa melancolía de radio de madrugada que luego sería marca de la casa.
Lo peor la trama, sencillamente, no existe. Es una acumulación de escenas; si buscas historia, aquí no la hay.

Pinball 1973 (1980)

De qué va sin spoilers el mismo narrador, tres años después, vive con dos gemelas idénticas a las que no distingue y se obsesiona con encontrar una máquina de pinball concreta: la Spaceship de tres palancas de sus años universitarios.
Lo mejor aquí ya asoma el Murakami reconocible: la búsqueda absurda convertida en misión espiritual, los objetos con alma, la soledad urbana.
Lo peor sigue siendo un cuaderno de esbozos. Brillante a ratos, disperso casi siempre.

¿Ya estaba ahí el «estilo Murakami»?

  • Ya estaban: el jazz, las cervezas, los pozos, las mujeres enigmáticas, la nostalgia como motor, las traducciones mentales de Vonnegut y Brautigan.
  • Todavía no: el pulso narrativo, los mundos paralelos plenamente desplegados y esa capacidad de atraparte 600 páginas que llegaría con Crónica del pájaro que da cuerda al mundo.
  • La sorpresa: leídas en orden, funcionan como el making of de un escritor: se ve el motor montándose pieza a pieza.

Veredicto: ¿obras maestras o aburrimiento puro?

Ninguna de las dos cosas. No son obras maestras: son novelas de aprendizaje, irregulares y sin estructura. Pero tampoco aburren si sabes a qué vienes: se leen en una tarde cada una, tienen atmósfera de sobra y, para quien ya conoce al autor, son una mina de primeras veces. La clave es el orden: no empieces por aquí. Llega a ellas cuando ya te haya conquistado, y las leerás como lo que son: el origen secreto de un universo.


El libro: Escucha la canción del viento y Pinball 1973

El making of de un escritor: aquí nace la voz de Murakami.

Por qué entrar aquí la edición en español reúne las dos novelas en un solo volumen, con el prólogo donde Murakami cuenta el famoso momento del estadio.
Ideal si… ya eres lector de Murakami y quieres ver los planos del edificio. Si aún no lo eres, mejor empieza por Tokio Blues o Kafka en la orilla y vuelve luego a esta puerta.


Conclusión: el Murakami de antes de Murakami

Hay algo hipnótico en leer a un grande cuando todavía no sabía que lo era. Escucha la canción del viento y Pinball 1973 no te cambiarán la vida, pero te enseñan algo que ningún superventas enseña: cómo suena una voz propia cuando apenas está naciendo. Cuéntame en los comentarios por cuál entraste tú a su universo.

Y ya sabes: lo mejor está por leer.


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